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La inflamación de la piel o epitelio que recubre a los huesos, llamado periostio, se produce también por la influencia del intestino. El periostio es atacado más que otros epitelios (ver) por estar coyunturalmente más debilitado y pasible de lesionarse.

Hay también factores coadyuvantes, como el excesivo consumo de proteínas que devienen en ácido úrico, que es un elemento causal de esta dolencia.

Las hierbas medicinales son acá un recurso importante como así también el increíble ejercicio del “horno”, que no resisto la tentación de pasárselos. Lo aprendí del Dr. Chang en su libro: “El libro de los ejercicios internos”. Es así:
Con la palma de la mano hay que hacer un espiral de tres vueltas partiendo del ombligo en el sentido del reloj (como si uno fuera un reloj). Y luego retroceder por el mismo camino, es decir, vuelta chica, mediana y grande, y retrocede con vuelta grande, mediana, chica y de vuelta al ombligo.

Esto se considera un espiral ida y vuelta. Hay que hacer 36 de estos (lo que te lleva unos 4 minutos en total), de mañana, acostado, piel con piel (sin ropa ahí) y friccionando con la palma (no los dedos).

Pero lo fundamental es arreglar la alimentación que es la responsable de estas enfermedades. Es notable como con unas semanas de dieta se reducen enormemente los dolores.

Asimismo al reemplazar los antiinflamatorios por hierbas naturales se da un paso muy grande. Ya que los antiinflamatorios podrán momentáneamente aliviar el dolor, pero siendo sumamente agresivos para las paredes del tracto gastrointestinal, no solamente no curan esta dolencia sino que la agravan sensiblemente.

Es por ello que los médicos tradicionales consideran que es una dolencia que cuando se instala se irá agravando con el tiempo, sin posibilidad de curarse.

La acupuntura es acá también un factor que facilita la recuperación.

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